Para acabar esta serie sobre la eucaristía, esta semana abordamos la comunión y el final de la misa. Después de contemplar el milagro de la transubstanciación, descubrimos cómo Cristo se nos entrega realmente para restaurar nuestra amistad con Dios y unirnos más profundamente a Él y a nuestros hermanos. Tras recibir a Cristo en la eucaristía, somos fortalecidos por su bendición y enviados al mundo para vivir y compartir el amor de Dios. La Misa no termina: comienza la misión.
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