Después de los ritos iniciales, la misa continúa con la Liturgia de la Palabra, parte en la que cada lectura —desde el Antiguo Testamento hasta el Evangelio— forma un camino que alimenta el alma y nos prepara para escuchar a Dios. ¿Estamos realmente dejando que la Palabra de Dios transforme nuestro corazón en cada Misa?
¡Ahora a por el test! Puedes responderlo pinchando aquí.
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